El Gasoducto Bolivia-Brasil es uno de los avances energéticos y de integración económica más vitales de Latinoamérica. La existencia de importantes reservas de gas natural en nuestro país se articula con la demanda latente del hermano país del Brasil por energía limpia, generándose de esta manera un vínculo de naturaleza comercial. Esta relación transaccional, que cubre necesidades y multiplica beneficios para ambos países, debe ser operativizada en su fase de transporte, tarea que recae sobre las empresas TBG (Transportadora Brasileira de Gas) en el Brasil y GTB (Gas TransBoliviano), como contraparte a cargo de la operación del ducto en el tramo que corresponde a territorio boliviano. Con una extensión de 557 kilómetros, el ducto desde sus características técnicas, se construyó utilizando la tecnología de transporte, compresión y medición de energía más moderna y más eficiente disponibles, única en su tipo en el Cono Sur, complementada con tecnología informática de punta para las tareas de control y monitoreo.
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